De Vuelta de Montmeló

Difícil de discribir este viaje ha sido, pero maravilloso sin duda por todo lo vivido.

El Jueves, tras una extraña noche, pude disfrutar de un paseo por el paddock, algo que solamente puede hacerse en este circuito de todos los que componen el mundial. Así que puedes ver a los mecánicos trabajando, las cabinas de los equipos, el pesaje de los coches, las piezas de recambio, las pruebas de repostaje del equipo técnico de las escuderías… algo original y fascinante.

El Viernes hubo entrenamientos, y fué una gran oportunidad de conocer por fin en persona ese sonido de un Fórmula 1 tan difícil de discribir sino sientes en vivo su estruendo.

El Sábado fué la primera clasificación, el mítico día donde Alonso se quedó a 16 milésimas de la pole provisional que consiguió ese día Kimi Raikkonen. De entre los videos, está este de ese día, donde se ve una parte del trazado cronometrado que realizó Fernando ese día.

El Domingo era el gran día, tras llegar al circuito a las 5 y media de la mañana había que esperar a la apertura de puertas para coger un buen sitio, en una de las mejores zonas del circuito, donde poder ver los vólidos enfilar la recta a mas de 300 km/h. y disfrutar de una chicane que trazaban con cuidado antes de enfilar varias curvas rápidas. La pantalla era enorme y estaba justo de frente, un sitio ideal para difrutar un día increible. Segunda ronda clasificatoria a las 10:00, Alonso pierde un puesto pero se muestra contento, Kimi ocupará definitivamente la pole. A la espera de la carrera de Fórmula 1, como entrante, la carrera de Porsche y la de GP2 (Fórmula 3000), y era curioso lo lento que parecían ir aquellos 911 de competición, si bien los GP2 eran otra cosa, y con sus 600 caballos se parecían mucho a los grandes.

Llega la carrera, Alonso gana una posición en la primera curva y se pone segundo… durante casi toda la carrera conservó esa posición, y pese a los problemas con sus neumáticos, dió lo mejor que lleva dentro para ocupar el segundo cajón del podio, seguido por su amigo y antiguo compañero Trulli y comandado por el hombre de hielo, Kimi Raikkonen.

Salí de allí chamuscado por el sol, sin sordera pese a quitarme los tapones las últimas 20 vueltas, al acabar desfilábamos todos en medio de aquella inmensa marea azul… y por muchas palabras que pudiera encontrar, es difícil de definir algo tan especial, como esta carrera en Barcelona, con sabor asturiano allá donde pudieras alzar la vista. Inolvidable!


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